La radiación solar genera diferencias de temperatura en la atmósfera, lo que da origen a las diferencias de presión y al movimiento del aire. La velocidad del viento puede utilizarse para producir energía (conocida como eólica), aunque también resulta peligrosa, ya que puede derribar edificios de gran tamaño. El desplazamiento de semillas y la erosión son otras consecuencias del accionar de los vientos.
Por ejemplo: “Hay mucho viento; no es conveniente salir a navegar”, “El día está precioso: mucho sol y nada de viento”.
El primer instrumento creado para detectar la dirección en la que sopla el viento fue la veleta. Se trata de un dispositivo giratorio con una cruz que indica los puntos cardinales y que suele ubicarse en lugares elevados. Una herramienta más avanzada es el anemómetro, que también mide la velocidad del viento y que ayuda a predecir el tiempo.
De acuerdo con su intensidad, el viento puede recibir distintos nombres. Los vientos más suaves se conocen como brisas, mientras que entre los más fuertes pueden mencionarse los tornados. Todos estos términos, sin embargo, tienen un significado científico más específico que suele ser dejado de lado por parte del lenguaje cotidiano.Se conoce como viento solar, por último, al flujo de partículas que emite la atmósfera de una estrella. La mayor parte de estas partículas son protones de alta energía.
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